Guido C. Machaca, Natalia M. Machaca y Oscar Alquizalet
Identidades N°7
4. Conclusiones y retos
El análisis realizado a la información sistematizada del Censo de Población y Vivienda
del 2024, con base en los indicadores de analfabetismo, asistencia escolar, promedio de
años de estudio, nivel de escolaridad y acceso a la educación superior, permite señalar que,
pese a los avances significativos registrados en las últimas décadas, la situación educativa
de la población indígena en Bolivia, así como de los pueblos indígenas, en relación con
la población no indígena, no es igualitaria; ya que las brechas de desigualdad e inequidad
históricamente acumuladas persisten en todos los indicadores analizados. Estas diferencias,
sobre todo en comparación con los pueblos indígenas de la región Andina, son más críticas
y notorias en los pueblos indígenas que viven en el Oriente, el Chaco y la Amazonía.
En el ámbito de la educación regular, el Estado boliviano ha logrado reducir
significativamente el analfabetismo, del 13% registrado en el censo de 2001 al 4,8% en el
censo de 2024; pese a estos avances a nivel nacional, la tasa de analfabetismo de la población
indígena, con el 6,7%, es superior a la de la población no indígena que registró el 3,6%.
La tasa de asistencia escolar nacional alcanzó al 94% de la población en edad escolar;
solo difiere en un punto porcentual de la registrada por los pueblos indígenas, que ascendió
al 93%. Por otro lado, el promedio de años de estudio de la población indígena, de 9
años, es casi tres años inferior al de la población no indígena, que alcanza los 12 años. Esta
inequidad se profundiza en el área rural, donde la oferta escolar, sobre todo en el nivel
secundario, es incompleta debido a los factores socioeconómicos, los mismos que tienen
una fuerte incidencia en la deserción escolar temprana.
De igual modo, existe una notoria diferencia de 4 puntos porcentuales entre la
población indígena que no accedió a la educación regular, con un 6%, respecto a la
población no indígena que registró un 2%. En el nivel primario la diferencia es de 7 puntos
porcentuales, ya que la población indígena registró un 33% y la no indígena un 26%. En
el nivel secundario, la escolaridad alcanzada es casi similar en ambos grupos: 44% en la
población indígena y un 42% en la población no indígena.
Respecto al acceso, permanencia y conclusión de la educación superior, si bien se
registraron avances en relación con los censos anteriores, este nivel continúa siendo el
eslabón más inequitativo de la cadena formativa. Solo el 18% de la población indígena
accede a la educación superior, frente al 30% de la no indígena. La brecha se acentúa
notoriamente en el posgrado: mientras que el 7,5% de los graduados no indígenas de
la educación superior alcanzó la maestría o el doctorado, en la población indígena ese
porcentaje apenas llega al 4,7%. Esta concentración de los profesionales indígenas en los
niveles técnicos y de licenciatura, como estrategia de inserción laboral inmediata, implica
que la diversidad étnica y cultural del país, pese a la vigencia del Estado Plurinacional,
no se traduce aún en una equidad epistémica real, ya que los espacios de investigación,
los cargos directivos y de toma de decisiones siguen siendo mayoritariamente ajenos a los
pueblos indígenas.
Cabe destacar también que existen desigualdades educativas entre los pueblos
indígenas; es decir, la situación educativa no es homogénea. Los pueblos Quechua y Aymara
de la región andina han logrado mayores avances; mientras que otros pueblos indígenas
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