Análisis del mercado laboral de la Carrera de Ciencias de la  
Educación de la Universidad Mayor de San Simón: Competencias  
demandadas y brechas formativas  
Labor Market Analysis of the Bachelor’s Program in Educational Sciences at  
Universidad Mayor de San Simón: Competency Requirements and Educational  
Training Gaps  
Nivia Suarez Vega1  
Resumen  
Históricamente, el perfil del educador se ha confinado a la docencia en aulas  
regulares; sin embargo, las dinámicas contemporáneas indican una apertura hacia nuevos  
espacios ocupacionales. El presente estudio tiene como objetivo explorar y describir las  
características estructurales del mercado empleador, las modalidades de contratación, las  
competencias profesionales demandadas y las debilidades observadas en los egresados  
de Ciencias de la Educación en Cochabamba. Con respecto a la metodología, esta fue  
de tipo cuantitativa, de diseño no experimental y alcance descriptivo, sustentada en un  
paradigma pragmático. Mediante un muestreo no probabilístico, estudiantes universitarios  
previamente capacitados encuestaron in situ a 110 empleadores de los sectores público,  
privado y de convenio. Los resultados muestran que el mercado local está dominado por  
el sector privado y las microempresas. El reclutamiento opera mayoritariamente a través  
del mercado oculto (referencias y redes sociales), con una fuerte exigencia de experiencia  
laboral previa. En cuanto al perfil profesional, las instituciones priorizan las habilidades  
blandas, especialmente la empatía y el trabajo en equipo, mientras que en las competencias  
técnicas destacan el diseño instruccional y la ofimática. A su vez, los empleadores advierten  
una brecha significativa entre la sólida base teórica de los egresados y su capacidad de  
aplicación práctica. Se concluye que el mercado no se encuentra totalmente saturado, sino  
en una fase de expansión latente que demanda una modernización curricular urgente.  
Palabras clave  
Educación y empleo, pertinencia de la educación, Ciencias de la Educación, mercado  
de trabajo y competencia profesional.  
1Economista por la Universidad Mayor de San Simón de Cochabamba, Bolivia; Magíster en Investigación  
Científica y en Educación Superior; además, Doctora en Investigación y Educación Superior. Actualmente, es  
docente e investigadora en el Instituto de Investigaciones “Juan Araos Úzqueda” de la Facultad de Humanidades  
y Ciencias de la Educación de la Universidad Mayor de San Simón.  
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Nivia Suarez Vega  
Identidades N°7  
Abstract  
Historically, the professional profile of educators has been largely confined to teaching  
in conventional classroom settings; however, contemporary dynamics indicate an expansion  
toward new occupational domains. is study aims to explore and describe the structural  
characteristics of the employment market, recruitment modalities, the professional  
competencies demanded by employers, and the weaknesses identified among graduates  
of Educational Sciences in Cochabamba. Regarding the methodology, the study adopted  
a quantitative approach, a non-experimental design, and a descriptive scope, grounded  
in a pragmatic paradigm. Using a non-probability sampling strategy, previously trained  
university students conducted on-site surveys with 110 employers from the public, private,  
and agreement-based sectors. e results reveal that the local labor market is dominated  
by the private sector and microenterprises. Recruitment processes operate predominantly  
through the hidden job market (personal referrals and social networks), with a strong  
emphasis on prior work experience. Concerning the professional profile, institutions  
prioritize soft skills, particularly empathy and teamwork, whereas instructional design and  
office software proficiency emerge as the most valued technical competencies. Employers  
also identify a significant gap between graduates’ solid theoretical foundation and their  
ability to apply knowledge in practical contexts. It is concluded that the labor market is  
not fully saturated; rather, it is undergoing a phase of latent expansion that calls for urgent  
curricular modernization.  
Keywords  
Education and employment; educational relevance; Educational Sciences; labor  
market; professional competence.  
1. Introducción  
La transición de la vida universitaria al entorno laboral constituye un desafío  
estructural para los jóvenes en la actualidad. En las últimas décadas, las dinámicas del  
empleo han experimentado transformaciones radicales, creando una brecha cada vez más  
visible entre lo que las instituciones de educación superior enseñan y lo que el tejido  
productivo y social demanda. Ya en el Informe a la UNESCO sobre la educación para  
el siglo XXI, Delors (1996) advertía la necesidad de transitar de un aprendizaje basado  
exclusivamente en la acumulación teórica hacia una formación integral que articule el  
saber, el saber hacer y el saber ser.  
En el contexto boliviano, las Ciencias de la Educación enfrentan una crisis de  
identidad laboral propia de su naturaleza disciplinar. A diferencia de otras humanidades,  
su campo de acción se ha percibido históricamente limitado al aula, lo que ha generado  
una narrativa de saturación. Sin embargo, esta desconexión responde más a la incapacidad  
de la universidad para identificar nuevos sectores pedagógicos emergentes. En muchos  
casos, se ignora si la falta de vacantes responde a un mercado agotado o, por el contrario,  
a la existencia de nuevos sectores emergentes que requieren competencias pedagógicas  
pero que la universidad no ha logrado identificar (Mosquera, 2016).  
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Nivia Suarez Vega  
Cabe destacar que el presente artículo expone los resultados parciales de una  
investigación macro e interinstitucional titulada Análisis de las dinámicas del mercado  
laboral y las competencias de los titulados de la Facultad de Humanidades y Ciencias de  
la Educación y la Facultad de Ciencias Sociales de la UMSS. Dicho proyecto aborda el  
fenómeno desde una perspectiva dual y exhaustiva, analizando tanto la trayectoria de los  
profesionales titulados como la visión de los empleadores. En este documento, el enfoque  
se centra exclusivamente en describir el campo ocupacional desde la óptica y las demandas  
de las entidades contratantes de profesionales de la carrera de Ciencias de la Educación.  
Para fundamentar esta exploración, es necesario delimitar los conceptos que articulan  
el estudio. El eje central es el mercado laboral, entendido como el espacio social y dinámico  
donde interactúan la oferta de competencias de los egresados y la demanda de perfiles  
específicos por parte del tejido productivo (Weller, 2007). Dentro de este entorno, se  
sitúa la empleabilidad, que trasciende la mera disponibilidad de empleo. Según Gamboa  
Navarro (2014), la empleabilidad es un constructo psicosocial que engloba el conjunto  
de conocimientos, habilidades y atributos personales que incrementan la capacidad de un  
individuo para obtener, mantener y progresar en un empleo que le resulte satisfactorio.  
El segundo concepto fundamental es la competencia profesional. Le Boterf (2001)  
define la competencia no como un estado, sino como un proceso: es la capacidad de  
movilizar adecuadamente los recursos teóricos en contextos de incertidumbre. En el mercado  
contemporáneo, la literatura clasifica estas competencias en dos dimensiones. Por un lado,  
las habilidades duras (Hard Skills), que son los conocimientos técnicos, cuantificables y  
procedimentales adquiridos a través de la instrucción formal, como el manejo de un  
software, un idioma o el diseño curricular. Por otro lado, las habilidades blandas (Soft  
Skills), entendidas como atributos socioemocionales e interpersonales transversales que  
determinan cómo una persona interactúa en su entorno laboral (IONOS, 2023). Autores  
como Vásquez Pajuelo et al. (2021) sostienen que, en el siglo XXI, las habilidades duras  
operan como un requisito mínimo de ingreso, pero son las habilidades blandas (empatía,  
liderazgo, trabajo en equipo) las que garantizan la permanencia y el éxito.  
Finalmente, para el análisis del mercado laboral, esta investigación adopta una  
categorización operativa de las organizaciones. Se distingue entre organizaciones  
tradicionalmente contratantes, aquellas que constituyen el nicho histórico de la profesión  
(colegios, institutos, ONGs educativas); y organizaciones tradicionalmente no contratantes,  
entidades corporativas, comerciales o industriales que no tienen la educación como fin  
principal, pero que representan un mercado potencial para funciones de diseño instruccional  
y capacitación de talento humano.  
Ante la brecha de evidencia empírica en la región, la presente investigación se plantea  
como interrogante principal: ¿Cuáles son las características estructurales, modalidades de  
contratación y competencias demandadas por el mercado empleador de Ciencias de la  
Educación en Cochabamba? En correspondencia, el artículo tiene como objetivo explorar  
y describir el estado actual de dicho mercado, detallando las vías de reclutamiento y  
las brechas formativas observadas, con el fin de proporcionar insumos objetivos para la  
actualización curricular.  
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El presente artículo se estructura en cinco secciones. Tras esta introducción, se detalla  
la metodología cuantitativa y el procedimiento de muestreo. Posteriormente, se exponen  
los resultados organizados por dimensiones laborales. En la cuarta sección se discuten los  
hallazgos a la luz de la teoría y, finalmente, se presentan las conclusiones y retos para la  
formación profesional  
2. Metodología  
La investigación se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo, con un diseño no  
experimental y transeccional de alcance descriptivo (Hernández-Sampieri et al., 2014),  
guiado por un paradigma pragmático que busca generar información útil para la  
actualización curricular universitaria. La población de estudio abarcó a las entidades  
empleadoras del departamento de Cochabamba, considerándose infinita debido a la falta  
de un censo exacto. Para determinar el tamaño de la muestra se establecieron parámetros  
estadísticos para estudios de diagnóstico (Hernández-Sampieri et al., 2014): un nivel de  
confianza del 90%, una probabilidad de éxito y fracaso del 50% (p=q=0.5p=q=0.5) y un  
margen de error aceptado del 10%. Bajo estos criterios, el tamaño mínimo requerido fue de  
68 organizaciones; sin embargo, gracias al trabajo de campo de estudiantes universitarios,  
de materias del área de investigación previamente capacitados en técnicas de entrevista y  
control de sesgos, se logró la recolección de datos de 110 instituciones empleadoras. Este  
excedente en la muestra permite reducir el margen de error real al 7.8%, fortaleciendo  
la fiabilidad de los hallazgos descriptivos; abordando un muestreo no probabilístico,  
intencional y por conveniencia. Para garantizar la diversidad de los datos, se aplicó una  
estrategia donde cada encuestador seleccionó deliberadamente tanto a instituciones  
tradicionalmente contratantes (escuelas), como a entidades no tradicionales (empresas  
privadas y de servicios), lo que permitió explorar la apertura de nuevos nichos de mercado.  
El trabajo de campo fue ejecutado por estudiantes universitarios cursantes de materias  
afines a la investigación, previamente capacitados. Se aplicó un cuestionario estructurado  
de 34 preguntas, validado mediante juicio de expertos y prueba piloto. El estudio garantizó  
el consentimiento informado y el anonimato corporativo, asegurando la fiabilidad del  
proceso mediante un control de calidad cruzado vía telefónica al 5% de la muestra.  
El análisis se centró en variables de naturaleza nominal (sector de la organización,  
modalidades de contratación, competencias demandadas) y ordinal (niveles de experiencia  
y valoración de habilidades), procesadas mediante frecuencias absolutas y porcentuales.  
3. Resultados  
En este segmento, como veremos a continuación, se analizan tres dimensiones clave:  
la configuración del mercado laboral, la demanda de perfiles híbridos (habilidades duras  
y blandas) y las barreras estructurales que enfrentan los recién egresados.  
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Nivia Suarez Vega  
3.1. El mercado laboral y las formas de contratación  
Esta primera sección explora en qué sectores se están generando las oportunidades de  
empleo y mediante qué mecanismos las instituciones seleccionan a su personal. Analizar  
esto es relevante, ya que permite descubrir si la profesión se ha estancado o si está logrando  
abrirse paso en nuevos espacios de la economía, y a qué obstáculos se enfrentan los jóvenes  
al buscar su primer empleo.  
Para empezar a trazar este mapa laboral, es indispensable observar la actividad  
principal de las instituciones que demandan o podrían demandar a estos profesionales.  
Tabla 1. Distribución de categorías laborales según sector y actividad principal  
Frecuencia %  
Categoría/rubro  
Descripción de las actividades incluidas  
Docencia en educación  
formal  
Comprende la enseñanza en los niveles inicial, primario y secundario del  
sistema educativo formal, así como la educación superior y preuniversitaria.  
45 41%  
Actividades centradas en el bienestar y soporte al estudiante, como el  
cuidado de niños, ayuda en tareas, centros de apoyo infantil, etc.  
Apoyo y cuidado estudiantil  
18 16%  
12 11%  
Formación y capacitación  
específica  
Cursos, talleres y formación no necesariamente ligadas al sistema educativo  
formal, como cursos preparatorios, formación académica, etc.  
Labores educativas en el marco de proyectos sociales y comunitarios,  
incluyendo la promoción y desarrollo social, y la educación en contextos de  
riesgo o vulnerabilidad.  
Educación y proyectos  
sociales  
9
8%  
Gestión y administración  
educativa  
Tareas administrativas y de gestión dentro de instituciones educativas, como  
la dirección, coordinación y planificación educativa.  
7
6
6%  
5%  
Servicios profesionales y  
consultoría  
Prestación de servicios especializados como asesoría de viajes, servicios  
financieros, y consultoría en el ámbito educativo o de formación.  
Otras actividades no  
educativas  
Variedad de roles como la venta de llantas, almacén, gastronomía, y servicios  
a mascotas, reflejando una diversificación del campo laboral.  
13 12%  
Total  
110 100%  
Nota. Elaboración propia. La tabla detalla los rubros a los que pertenecen las organizaciones  
encuestadas.  
Los resultados muestran un cambio de paradigma sumamente importante para la  
profesión. Si bien la docencia en educación formal (colegios y universidades) sigue  
siendo el pilar histórico con un 41%, el dato más revelador es que el 59% de la  
demanda laboral ya se encuentra fuera del aula tradicional. Este porcentaje se distribuye  
en áreas de apoyo estudiantil (16%), formación y capacitación específica dentro de  
empresas (11%), consultorías especializadas (5%) e incluso actividades no directamente  
educativas (12%).  
Este fenómeno corrobora los planteamientos de De Ibarrola (2016), quien sostiene  
que el trabajo pedagógico se ha desescolarizado. Las empresas, las ONG y los centros  
de salud han comprendido que capacitar a su personal o educar a sus usuarios requiere  
de una metodología profesional y no de simples charlas informales.  
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Otro de los aspectos relevantes a analizar es con respecto a la modalidad y canales  
de contratación de nuevos empleados, cuya información se encuentra a continuación.  
Tabla 2. Modalidad y canales de contratación de nuevos empleados  
Porcentaje  
acumulado  
Modalidad de contratación  
Frecuencia  
Porce ntaje  
35%  
Referencias o recomendaciones internas  
(sindicatos, personal)  
39  
25  
35%  
Redes sociales (LinkedIn, Facebook, etc.)  
23%  
58%  
78%  
Convocatorias públicas y concursos de  
méritos (SEDUCA, Min. Educación)  
22  
20%  
Medios de comunicación (TV, radio,  
periódico)  
7
4
6%  
4%  
84%  
Bolsas de empleo universitarias  
88%  
Otros  
13  
12%  
100%  
Total  
110  
100%  
Nota. Elaboración propia. Canales preferidos por las organizaciones para la búsqueda y captación  
de talento humano.  
Los datos muestran una realidad que a menudo se ignora: el mérito académico  
no siempre garantiza el empleo. El 35% de los empleadores prefiere contratar por  
referencias y un 23% utiliza redes sociales. En total contraste, las vías institucionales  
y meritocráticas, representadas por las convocatorias públicas y concursos de méritos  
(20%), resultan ser minoritarias.  
Esta dependencia de las recomendaciones se explica a través de lo que Weller  
(2007) define como el peso del capital social en América Latina. Para algunas  
instituciones, contratar a un desconocido representa un riesgo financiero y operativo;  
por ello, confían en la recomendación de alguien de su entorno para asegurar confianza.  
Esto pone en gran desventaja al joven recién egresado que tiene excelentes notas,  
pero que carece de una red de contactos profesionales que lo respalde e impulse su  
currículum.  
Otro de los factores importantes para las instituciones es la experiencia mínima  
que requieren al momento de contratar a su personal. Para analizar este aspecto con  
mayor detalle, la información se presenta a continuación.  
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Tabla 3. Requerimiento de experiencia previa como filtro de selección  
Experiencia  
Porcentaje  
Frecuencia  
Porcentaje  
54%  
requerida  
acumulado  
De 1 a 2 años  
59  
21  
4
54%  
De 3 a 4 años  
Más de 4 años  
19%  
96%  
100%  
77%  
4%  
Sin experiencia previa  
26  
24%  
Total  
110  
100%  
Nota. Elaboración propia. Años de trayectoria laboral que exigen las empresas como filtro básico  
de ingreso.  
Observando los datos de la tabla 3, la exigencia de experiencia es contundente:  
el 54% de las organizaciones requiere que el candidato tenga entre 1 y 2 años de  
trabajo previo comprobable. Sumando los otros rangos, se puede ver que el 76% de  
los empleadores filtra a los candidatos basándose en su trayectoria, dejando solo un  
24% de oportunidades para quienes buscan su primer empleo real. Este escenario  
muestra perfectamente la trampa de la experiencia descrita por Jacinto (2010): el  
joven egresado se frustra porque el mercado le exige experiencia para contratarlo,  
pero simultáneamente el mercado le niega la oportunidad de trabajar para adquirir  
dicha experiencia.  
Para confirmar cómo esta situación incide en la selección final, se consultó a los  
empleadores sobre sus preferencias de contratación cuando disponen de múltiples  
candidatos.  
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Tabla 4. Tipo de perfil personal y profesional preferido al momento de contratar  
Porcentaje  
acumulado  
Personal preferido  
Profesionales con experiencia  
Frecuencia Porce ntaje  
61  
18  
10  
8
55%  
16%  
9%  
55%  
72%  
81%  
88%  
92%  
94%  
100%  
Recién egresados de la universidad  
Bachiller  
Técnico superior  
7%  
Profesionales con posgrado  
4
4%  
Escuela superior de maestros / Profesionales normalistas  
2
2%  
Otros  
7
6%  
Total  
110  
100%  
Nota. Elaboración propia. Preferencia directa de los empleadores al elegir entre distintos niveles  
formativos y de trayectoria.  
Tal como se puede apreciar en la tabla 4, el 55% de los empleadores prioriza  
indiscutiblemente a los profesionales con experiencia, dejando al recién egresado  
universitario en un distante 16%. Aún más revelador y preocupante para la profesión  
es que algunos empleadores prefieren contratar bachilleres (9%) o técnicos superiores  
(7%) antes que a un licenciado en educación.  
¿Por qué ocurre este fenómeno? Desde una perspectiva socioeconómica, estos  
datos reflejan una tensión en la valoración de las credenciales universitarias frente al  
pragmatismo del mercado laboral. Como señala De Ibarrola (2016), la masificación  
de la educación superior ha generado una paradoja donde el título pierde exclusividad  
y las lógicas de contratación cambian. Para ciertas organizaciones, incorporar a  
un licenciado sin experiencia significa asumir el costo de un salario profesional y,  
simultáneamente, invertir tiempo en su entrenamiento práctico. Ante esta situación,  
las empresas optan frecuentemente por perfiles operativos (técnicos o bachilleres), los  
cuales no solo representan un menor costo salarial, sino que suelen mostrar mayor  
flexibilidad para adaptarse a las normativas de la empresa. Esta dinámica evidencia  
que el título universitario, por sí solo, ha dejado de ser un escudo protector garantizado  
contra el desempleo o el subempleo.  
3.2. El perfil profesional deseado  
Una vez que el currículum del candidato es aceptado, el siguiente paso es la  
entrevista laboral. Es en este momento donde el empleador puede evaluar directamente  
las competencias del postulante. En esta sección se detallarán las habilidades técnicas  
(duras) y personales (blandas) que las empresas buscan hoy en día. Para iniciar este  
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análisis, la tabla 5 presenta la impresión cualitativa general que dejan los postulantes  
al ser evaluados  
Tabla 5. Valoración cualitativa de los postulantes durante el proceso de selección  
Porcentaje  
acumulado  
Valoración de postulantes  
Frecuencia  
Porce ntaje  
Tienen buen nivel de conocimiento y  
habilidades  
63  
57%  
57%  
Les falta experiencia práctica / Son muy  
teóricos  
28  
11  
26%  
10%  
83%  
Tienen buena formación académica  
93%  
Otros  
8
7%  
100%  
Total  
110  
100%  
Nota. Elaboración propia. Percepción de los empleadores sobre las fortalezas teóricas frente a las  
carencias prácticas de los candidatos.  
En la tabla 5 se puede observar, por un lado, que un 57% de los empleadores  
reconoce que los postulantes llegan con buenos conocimientos teóricos. Esto demuestra  
que las universidades son eficaces en su función tradicional de transmitir información,  
conceptos y teorías pedagógicas. Sin embargo, la queja principal (26%) recae  
explícitamente en que les falta experiencia práctica y son muy teóricos.  
Este 26% demuestra que muchos postulantes dominan la teoría, pero tienen  
dificultades para llevarla a la práctica. Aunque conocen muy bien los conceptos  
pedagógicos, les cuesta resolver los problemas reales que piden los empleadores  
como, por ejemplo, diseñar una capacitación específica para el personal de una  
empresa. Actualmente, el mercado laboral busca profesionales que sepan aplicar sus  
conocimientos para dar soluciones concretas; si el candidato se queda solo en la teoría,  
es probable que la empresa no lo contrate.  
Teniendo en cuenta este escenario, es fundamental conocer la realidad actual  
de las contrataciones en el área. Para ello, la siguiente tabla muestra cuántas de las  
instituciones consultadas tienen actualmente en su planilla a profesionales en Ciencias  
de la Educación.  
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Nivia Suarez Vega  
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Tabla 6. Contratación de profesionales en Ciencias de la Educación  
Contratación de  
Porcentaje  
Frecuencia  
Porcentaje  
profesional  
acumulado  
No  
63  
57%  
57%  
Si  
47  
43%  
100%  
Total  
110  
100%  
Nota. Elaboración propia. Presencia actual de profesionales en Ciencias de la Educación en las  
organizaciones encuestadas.  
Los resultados indican que el 57% de las empresas encuestadas nunca ha contratado  
a un profesional en Ciencias de la Educación, mientras que un 43% sí cuenta con ellos.  
Para profundizar en el panorama laboral, aunque los resultados no se presentan  
de forma gráfica en este apartado, se aplicaron preguntas específicas a los empleadores  
sobre su proyección a futuro. Al consultarles sobre la posibilidad real de contratación,  
los datos revelaron una tendencia mayoritariamente positiva. Un 46% de las empresas  
afirmó que sí contrataría a un profesional en Ciencias de la Educación a corto plazo  
(dentro de los próximos 6 a 12 meses) y un 23% indicó que estaría dispuesto a hacerlo  
a largo plazo. En conjunto, un 69% de las instituciones muestra apertura hacia estos  
perfiles, mientras que solo un 31% manifestó que no tiene previsto incorporar a  
profesionales con esta formación.  
Por otro lado, también se indagó sobre los motivos principales por los cuales  
algunas instituciones no tienen contratados a estos profesionales. Las respuestas  
obtenidas muestran que la mayoría de los encuestados (60%) prefirió no responder o  
no supo especificar la causa. Entre quienes sí justificaron su decisión, el 21% señaló que  
no lo consideró necesario. En menor medida, un 8% mencionó no tener presupuesto,  
un 5% indicó que ya cuenta con otro tipo de profesional encargado de esa área y el  
6% restante aludió a otros motivos. Estos datos reflejan que, más allá de los temas  
económicos, el principal obstáculo para la contratación sigue siendo que las empresas  
aún no reconocen la necesidad de contar con un experto en educación en sus equipos.  
Requerimiento de habilidades  
Otro de los indicadores relevantes en este estudio es con respecto a conocer  
exactamente qué busca el mercado laboral hoy en día. Por ello, a continuación, se  
detallan las competencias específicas que los empleadores exigen a estos profesionales  
para contratarlos. Para un mejor análisis, estas expectativas se han dividido en dos  
grandes grupos: las habilidades blandas, enfocadas en la actitud y el trato interpersonal,  
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y las habilidades duras, referentes a los conocimientos técnicos y prácticos de la  
profesión.  
Análisis de las habilidades blandas. Las competencias socioemocionales han  
dejado de ser un extra agradable para convertirse en un factor de decisión crítica. Los  
empleadores buscan un profesional que articule ideas, lidere procesos y cuide el clima  
institucional. Acontinuación, se presentan aquellas más solicitadas y mencionadas por  
las instituciones empleadoras:  
- Aunque la Comunicación es muy solicitada, destaca fuertemente el Pensamiento Crítico y el  
Liderazgo. El empleador no quiere a alguien que simplemente obedezca o repita manuales;  
busca un profesional capaz de observar un problema, cuestionar los métodos actuales y  
proponer soluciones innovadoras, dirigiendo a otros hacia ese objetivo.  
- El Trabajo en Equipo es vital, apoyado en la comunicación. La dinámica diaria exige  
al educador no aislarse en su oficina o aula. Debe tener la inteligencia emocional para  
negociar presupuestos con los gerentes, coordinar horarios con otros profesionales y  
construir consensos sin generar conflictos.  
- Finalmente, la valoración del factor humano es altísima, destacando la Empatía. Se espera  
que el educador sea como un gestor emocional de la organización, capaz de sostener climas  
laborales saludables y comprender las barreras personales que impiden a un estudiante o  
trabajador aprender correctamente.  
Análisis de las habilidades duras. Mientras las habilidades blandas permiten la  
adaptación al entorno, las habilidades duras son el precio de entrada. Son las herramientas  
metodológicas y tecnológicas que diferencian a un profesional en educación de cualquier  
otra persona con buena actitud.  
- La máxima prioridad es la Planificación y diseño de programas. El mercado busca estrategas  
macro. No quieren a alguien que solo dicte la clase, sino al profesional que diseña toda la  
malla curricular, estructura los módulos, define los objetivos y justifica teóricamente el  
proyecto.  
- La aparición del Análisis de datos y la tecnología demuestra la profesionalización del sector.  
Se busca un perfil capaz de aplicar encuestas, medir resultados de aprendizaje mediante  
estadísticas concretas y manejar herramientas digitales para demostrar con datos objetivos  
si una intervención educativa funcionó o fracasó.  
- Se reafirma la necesidad de un profesional que domine su área de conocimiento y se  
actualice constantemente, utilizando el análisis de datos para auditar y mejorar los procesos  
existentes de forma continua.  
Conocer las habilidades que exigen las empresas es solo una parte del panorama.  
Para tener una visión completa y realista, también es necesario analizar cómo es el  
desempeño de estos profesionales una vez que ya están trabajando. Al consultar a  
los empleadores sobre su experiencia directa con los egresados en Ciencias de la  
Educación, salieron a la luz ciertos vacíos en su formación. Acontinuación, se detallan  
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las principales debilidades y dificultades que las instituciones han identificado en estos  
profesionales al momento de ejecutar sus actividades laborales diarias. Conocer estas  
áreas de mejora es fundamental para entender qué aspectos deben reforzarse desde la  
universidad.  
Tabla 7. Debilidades observadas por los empleadores en los egresados de Ciencias de la  
Educación  
Porcentaje  
Categoría  
Frecuencia  
(%)  
Falta de experiencia y práctica profesional  
39  
31  
35%  
Déficit de habilidades blandas y actitud  
profesional  
28%  
Falta de conocimiento o actualización  
Sin respuesta / No sabe  
18  
16  
16%  
15%  
Falta de compromiso o motivación  
6
6%  
Total  
110  
100%  
Nota. Elaboración propia. Agrupación analítica de las principales falencias detectadas en los  
recién egresados universitarios.  
Al analizar cualitativamente las respuestas de los empleadores, se identificaron  
patrones claros respecto a las áreas de mejora que requieren los profesionales en Ciencias  
de la Educación. Estas observaciones no representan un cierre de puertas por parte de  
las empresas, sino que señalan las dificultades reales que estos egresados enfrentan  
al momento de ejercer sus funciones. Para facilitar su comprensión, las debilidades  
identificadas por los empleadores se han agrupado en cuatro áreas principales, las  
cuales explican los mayores desafíos de adaptación que tiene este perfil en el entorno  
laboral actual:  
- Brecha entre la teoría y la práctica (35% de las menciones). Esta es la debilidad más  
mencionada por los encuestados. Los empleadores perciben que los egresados poseen  
una base conceptual sólida, pero presentan dificultades para ejecutar tareas concretas.  
Las respuestas señalan que solo saben teóricamente, pero nada de práctica, lo cual les genera  
inseguridad al momento de aplicar técnicas. Asimismo, observan que a los profesionales  
les cuesta pasar de la teoría a la práctica y adaptarse a distintos contextos.  
- Áreas de mejora en habilidades blandas y actitud (28% de las menciones). A pesar de  
tratarse de una carrera del área humanística, los empleadores identifican debilidades en el  
manejo interpersonal de los egresados. Las observaciones advierten falta de liderazgo, falta  
de dirección y dificultades para entablar una comunicación con los padres con empatía.  
Además, algunos empleadores describen a los jóvenes profesionales evidenciando timidez  
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e inseguridad, falta de iniciativa, llegando a percibirlos, en ciertos casos, como profesionales  
poco sensibles frente a las dinámicas del entorno.  
- Necesidad de actualización de conocimientos y herramientas (16% de las menciones).  
Lasinstitucionestambiénindicanqueciertoscontenidosformativosrequierenmodernizarse.  
Los empleadores mencionan percibir un conocimiento arcaico y que los postulantes no  
están actualizados en competencias. Sumado a esto, se señala una deficiencia en el manejo  
tecnológico, descrita como falta de conocimiento de herramientas digitales. Paralelamente, se  
identificó una falta de conocimiento de la estructura educativa y malla curricular nacional, lo  
que limita su desempeño dentro del propio sistema educativo formal.  
- Desvinculación con el contexto y limitación de campos de acción. Finalmente, las  
empresas observan que la formación universitaria no siempre responde a las exigencias del  
entorno actual. Mencionan percibir una gran desconexión con la realidad boliviana y que no  
hay una mirada crítica de la educación en Bolivia. Además, señalan que la preparación parece  
enfocarse casi exclusivamente en el rol de maestro de aula. Esto reduce su competitividad  
frente a un mercado laboral corporativo que hoy en día demanda expertos en educación de  
adultos, facilitación empresarial y desarrollo organizacional.  
3.3. Barreras de ingreso y debilidades formativas de los egresados en Ciencias de  
la Educación  
Habiendo analizado las debilidades y los desafíos formativos que presentan  
los egresados, es fundamental comprender el escenario general en el que intentan  
insertarse. Más allá del perfil individual de cada candidato, el nivel de oferta y demanda  
en el medio influye directamente en sus oportunidades. Por ello, se consultó a los  
empleadores sobre su visión global respecto al estado actual del campo laboral para  
los profesionales en Ciencias de la Educación. A continuación, se presenta cómo  
las instituciones perciben este mercado, revelando si lo consideran un espacio con  
oportunidades o un entorno sin capacidad para absorber a nuevos profesionales.  
Tabla 8. Posibilidad y proyección de contratación de un profesional en Ciencias de la  
Educación  
Porcentaje  
acumulado  
Percepción del mercado laboral  
Frecuencia  
Porce ntaje  
Mercado saturado para nuevos profesionales  
Aún hay espacio en áreas no exploradas  
El mercado esta saturado  
Las instituciones no los requieren  
Otros  
59  
16  
54%  
15%  
54%  
68%  
83%  
16  
15%  
12  
11%  
94%  
7
6%  
100%  
Total  
110  
100%  
Nota. Elaboración propia. Análisis retrospectivo (contrataciones pasadas) y prospectivo (apertura  
futura) hacia el perfil del educador.  
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Nivia Suarez Vega  
Identidades N°7  
Al consultar a los empleadores sobre su visión del mercado para los profesionales  
en Ciencias de la Educación, los resultados muestran una perspectiva compleja. La  
mayoría de los encuestados (54%) sostiene que el mercado actual se encuentra saturado  
para nuevos profesionales. A este grupo se suma un 15% adicional que considera que  
el mercado está saturado de forma general, lo que eleva a un 69% la percepción de  
que existe una oferta elevada para las vacantes disponibles.  
No obstante, estos datos reflejan la existencia de nichos específicos. Un 15% de  
los empleadores identifica que todavía existe espacio en áreas no exploradas, lo que  
indica que el mercado podría estar demandando nuevas competencias que aún no están  
siendo cubiertas por los egresados actuales. Finalmente, un 11% de los consultados  
manifestó que, bajo sus necesidades actuales, no requieren de estos profesionales,  
mientras que un 6% señaló otros motivos.  
Por lo tanto, este diagnóstico indica que el mercado laboral se encuentra en  
un proceso de ajuste. La percepción de saturación que comparten los empleadores  
refleja que el perfil estándar del educador requiere una actualización para responder  
a las demandas vigentes, permitiendo que aquellos profesionales capaces de innovar  
y ocupar los espacios en áreas no exploradas tengan una ventaja competitiva dentro  
del entorno laboral.  
4. Discusión  
La investigación muestra que el mercado laboral para los profesionales en Ciencias  
de la Educación en Cochabamba está cambiando rápidamente. El principal hallazgo es  
que el trabajo del educador ya no se concentra solo en las aulas. El 59% de la demanda  
laboral se encuentra en espacios como capacitaciones, consultorías, apoyo estudiantil y  
otras áreas fuera de las unidades educativas. Esto demuestra que muchas organizaciones  
privadas están empezando a valorar el trabajo pedagógico de manera más profesional.  
Además, los resultados sugieren que el mercado laboral no está saturado, sino que  
existen nuevas oportunidades que todavía no están siendo plenamente abordadas por  
la formación universitaria.  
Sobre la inserción laboral, los resultados muestran que muchas contrataciones  
dependen de contactos personales. El 35% de los empleos se consigue por referencias  
y el 23% mediante redes sociales. Esto refleja que tener contactos influye bastante al  
momento de encontrar trabajo. El problema es que muchos recién egresados, aunque  
tengan buena formación académica, no cuentan con experiencia ni redes de apoyo,  
lo que dificulta su ingreso al mercado laboral. Así, se genera una contradicción:  
las empresas piden experiencia, pero muchas veces no brindan oportunidades para  
obtenerla.  
Por otro lado, existe una diferencia importante entre la formación universitaria y  
lo que realmente pide el mercado laboral. Aunque el 57% de los empleadores reconoce  
que los egresados tienen buenos conocimientos teóricos, también señalan dificultades  
en la parte práctica y técnica. Actualmente, el mercado no solo busca profesionales con  
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Identidades N°7  
Nivia Suarez Vega  
conocimientos, sino personas capaces de resolver problemas, manejar herramientas  
tecnológicas y aplicar lo aprendido en situaciones reales.  
Finalmente, las habilidades blandas como la empatía, el trabajo en equipo y el  
liderazgo son cada vez más valoradas. Hoy en día, el título universitario ya no garantiza  
por sí solo el éxito laboral. Por eso, las universidades necesitan mantener la formación  
teórica, pero también fortalecer la práctica, la tecnología educativa y las habilidades  
socioemocionales para preparar profesionales más adaptados a las necesidades actuales.  
5. Conclusiones  
Es fundamental precisar que los hallazgos de este estudio describen la dinámica  
particular del mercado laboral en Cochabamba. Si bien ofrecen luces sobre la situación  
nacional, su interpretación debe realizarse con cautela, evitando generalizaciones  
absolutas al resto del sistema universitario boliviano sin considerar las variantes  
económicas regionales  
A partir de los hallazgos de esta investigación, se establecen las siguientes conclusiones  
principales sobre la situación actual y los retos del profesional en Ciencias de la Educación:  
En primer lugar, la universidad cumple satisfactoriamente su misión académica,  
pues los empleadores reconocen el excelente nivel teórico de los egresados. Sin embargo,  
la mayor barrera es la ejecución. El mercado no demanda “enciclopedias humanas”, sino  
profesionales capaces de trasladar esos saberes a la práctica para diseñar soluciones y  
resolver problemas reales.  
En segundo lugar, las habilidades blandas son el factor decisivo para el éxito. Pese a  
ser una carrera humanística, los empleadores notan en los egresados inseguridad, falta de  
liderazgo y dificultades de comunicación empática. Las empresas respetan el conocimiento  
técnico, pero contratan y retienen a quienes demuestran inteligencia emocional y facilidad  
para trabajar en equipo.  
En tercer lugar, el campo laboral se ha expandido positivamente hacia instituciones  
privadas, recursos humanos y consultorías, superando los límites del aula escolar. No  
obstante, el acceso a estos nuevos espacios es complejo para el recién graduado, ya que  
el mercado actual prioriza la experiencia previa y los contactos personales por encima de  
las calificaciones.  
Y, finalmente, el mercado no está necesariamente “saturado”, sino en busca de un  
perfil más moderno. Esto deja un mensaje alentador: la solución para la universidad no es  
enseñar menos teoría, que es una gran fortaleza, sino complementarla. Si desde las aulas se  
fomenta la práctica empresarial, la tecnología y el lado humano, el egresado tendrá todas  
las herramientas para triunfar en los escenarios laborales del siglo XXI.  
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Nivia Suarez Vega  
Identidades N°7  
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